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La educación ambiental es mucho más que la transmisión de conocimientos sobre el medio ambiente: es una herramienta clave para transformar la sociedad y avanzar hacia un futuro mejor. En un contexto marcado por la crisis climática y la emergencia hídrica, instituciones como el Museu de les Aigües, ubicado en la Central Cornellà, resultan pilares fundamentales para formar a una ciudadanía crítica, responsable y comprometida con la preservación de un recurso esencial para la vida: el agua. En este sentido, el Museu de les Aigües se ha consolidado como una pieza central del compromiso de Veolia con la educación ambiental en Catalunya.
El Museu de les Aigües tiene sus orígenes en la Central Cornellà, una infraestructura clave inaugurada a principios del siglo XX para garantizar el suministro de agua potable al área metropolitana de Barcelona. Situado en un conjunto de edificios de alto valor patrimonial, especialmente por su arquitectura industrial modernista, el museo nace con la voluntad de preservar y poner en valor este legado histórico y tecnológico. Desde que abrió al público en el 2004, el Museo de les Aigües ha evolucionado hasta convertirse en un espacio de divulgación científica y educación ambiental de referencia, donde la historia del agua, la innovación tecnológica y los retos de futuro dialogan para acercar a la ciudadanía la importancia de una gestión sostenible de los recursos hídricos.
Desde su creación en el 2004, más de un millón de personas han pasado por sus instalaciones o han participado en las actividades educativas y divulgativas, tanto presenciales como digitales, un hito que ha convertido el museo en un referente en la creación de conciencia en torno al agua y la sostenibilidad. Este éxito de asistencia es fruto de una trayectoria sólida y de una apuesta decidida por la calidad pedagógica. Desde su inauguración, el museo ha sabido combinar la riqueza de su patrimonio industrial —con las emblemáticas instalaciones modernistas de la Central Cornellà— con metodologías innovadoras en educación ambiental.
Visitas escolares al museo
Aunque la educación ambiental tiene un papel central en las aulas, es en espacios como el Museu de les Aigües donde los conceptos teóricos se convierten en tangibles. Miles de escuelas de toda Catalunya y del área metropolitana de Barcelona han integrado la visita al museo como una parte indispensable de su currículum educativo.
Mediante talleres adaptados a todas las etapas educativas, desde la educación infantil hasta la universitaria, el alumnado descubre que el agua no aparece por arte de magia al abrir el grifo. Comprende la complejidad de su ciclo, la tecnología necesaria para su potabilización y, sobre todo, la fragilidad de los ecosistemas. Este contacto directo con el conocimiento científico genera una conciencia ambiental que perdura a lo largo de la vida adulta.
Durante el 2025 un total de 78.423 personas han participado en las actividades del museo, tanto digitales como presenciales. En el ámbito educativo, 41.885 niños y jóvenes de toda Catalunya han participado en las actividades de sensibilización y educación de forma presencial en el museo, en la potabilizadora de Sant Joan Despí de Aigües de Barcelona o digitalmente desde casa o en los centros.
Para todos los públicos
Más allá del ámbito escolar, el Museu de les Aigües ha sabido llegar a todos los públicos. La programación de fines de semana, los talleres familiares y las visitas dinamizadas han convertido el museo en un espacio de ocio con un fuerte componente educativo. Estas actividades permiten acercar conceptos científicos y ambientales de una forma entendedora y vivencial, y fomentan la curiosidad y la participación de pequeños y adultos.
Las familias no solo encuentran en el museo un entorno arquitectónico singular, sino también una experiencia de aprendizaje compartida. Cuando un niño o niña explica cómo funciona una bomba de vapor histórica de la Central Cornellà o por qué es importante no derrochar el agua, se produce una transferencia de valores que refuerza el tejido social y ambiental del territorio. Este diálogo intergeneracional es clave para consolidar una conciencia colectiva sobre la gestión responsable de los recursos hídricos.
El museo también ha sabido adaptarse a las nuevas demandas digitales, ofreciendo recursos en línea y exposiciones virtuales que permiten extender la educación ambiental más allá de los muros de la Central Cornellà. A través de visitas virtuales, materiales interactivos y relatos digitales, el público puede descubrir el patrimonio industrial del museo, como por ejemplo las máquinas de vapor, los pozos de extracción o los sistemas históricos de distribución de agua, así como profundizar en temas como el ciclo integral del agua, su potabilización o los retos globales asociados al cambio climático.
Uno de los grandes activos del Museu de les Aigües es su capacidad de hacer dialogar el pasado con el futuro. Recorrer las calderas, las turbinas y las máquinas de vapor de principios del siglo XX permite entender el esfuerzo humano y técnico necesario para llevar el agua a las ciudades. Este patrimonio industrial ofrece una perspectiva imprescindible para valorar el presente y proyectar un mañana más sostenible.
Mirando hacia el futuro, el museo continúa trabajando para ampliar su impacto y relevancia, abordando cuestiones como la economía circular, la reutilización del agua, la innovación tecnológica o la protección de la biodiversidad. En un territorio donde la sequía es una amenaza recurrente, la educación ambiental resulta una necesidad estratégica y una herramienta de transformación social.
Haber llegado a más de un millón de personas es un estímulo para continuar avanzando. Cada visitante y participante, ya sea presencial o virtual, se convierte en un embajador del agua: alguien que entiende que la sostenibilidad no es una opción, sino el único camino posible.